Como habéis podido comprobar por
mi entrada del blog anterior me he aventurado y me he apuntado a un curso de
Flipped Classroom. En general, estoy bastante interesada en todas las nuevas
metodologías que van saliendo, pero ninguna me había llamado tanto la atención
como esta y la gamificación.
Al principio, pensaba que podría ser más útil para
alumnos más mayores, ya que yo imparto en Primaria, pero al ir leyendo
contenidos, objetivos e ir descubriendo que no es solo una metodología sino un
modelo pedagógico me he ido animando un poquito más.
Nuestro alumnado vive en una
burbuja interactiva y “lo de siempre” y el “porque siempre se hizo así” no les
motiva lo más mínimo. Necesitamos un cambio y los primeros que tenemos que
cambiar somos los profesores. En ocasiones, nos “quejamos” de que los alumnos
están cambiando y como docentes vamos perdiendo autoridad. Qué mejor que este
modelo pedagógico, en el que el alumno es el centro y nosotros tenemos un papel
más relevante, en el que somos acompañantes y guías de su aprendizaje.
He podido ver que hay mucha
gente haciendo el curso con las mismas inquietudes que yo, con las mismas dudas
y las mismas dificultades, ya que hacer un cambio de este calibre no es fácil
para nadie. Una de las primeras actividades ha sido plantear las dificultades podríamos encontrar y buscar una posible solución y... la verdad es que pensar en las posibles
respuestas que les daría a los padres de los alumnos que trabajen con este
modelo me ha ayudado a indagar más y pensar en las partes positivas que tiene.
Nos han proporcionado una gran
cantidad de material que podemos revisar e investigar para poder estar
realmente formados si pretendemos implantar este modelo pedagógico en nuestros
centros. Así que mucho ánimo y a seguir disfrutando de esta profesión y su
continuo reciclaje metodológico.
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